Eppur si muove


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Figura 12: Galileo Galilei

Galileo Galilei

Galileo trabajaba como profesor en Padua, perteneciente a la república de Venecia, cuando en 1609 tuvo noticias de que alguien en Holanda había conseguido aumentar el tamaño aparente de objetos lejanos colocando dos lentes en línea. Estaba naciendo el telescopio. Pronto Galileo fabricó sus propias versiones del nuevo aparato, y con ellas observó el cielo. Vio entonces que la Luna tenía relieve, con grandes cordilleras y profundos valles. Vio que el Sol tenía manchas que se movían, aparecían, se esfumaban, volvían a aparecer en intervalos de días. Vio que en torno a Júpiter giraban cuatro pequeñas lunas, a las que los astrónomos llamarían después satélites (casi todos los planetas tienen satélites, y Júpiter en concreto tiene por lo menos doce). Vio que Venus tenía fases, como la Luna, y que ese trazo ancho y lechoso dibujado en el cielo que se ve con más claridad en las noches despejadas de agosto, y que llamamos Vía Láctea o Camino de Santiago, está hecho de infinidad de estrellas tan juntas que el ojo no puede resolverlas en puntos separados, pero el telescopio sí. Vio, en fin, cosas que hasta entonces nadie pudo ver jamás*, porque el ojo desnudo no puede percibirlas. Acababa de nacer la era telescópica de la astronomía.

Figura 13. La Luna. A la izquierda, dibujo de Galileo. A la derecha, fotografía. Hay que tener en cuenta que en el dibujo de Galileo solo aparecen detalles de la parte izquierda del satélite, que se supone que es la parte iluminada. No es difícil identificar detalles de esa parte con los de la fotografía.



* Esto no significa que haya sido el único, y quizás tampoco el primero, que en aquella época exploró el cielo con un telescopio. Otro gran astrónomo contemporáneo de Galileo fue Thomas Harriot.